Minutos después los García también llegaban. Diana salió a recibirles.
—Qué gusto que hayan venido —saludo Diana, con un efusivo abrazo a sus amigos.
—No podíamos faltar —expuso Kate.
—Angelita cada día estás más hermosa —exclamó Diana.
La muchacha sonrió.
—Son tus reflejos Diana —contestó la chica.
—¿Y Katty y Nando? —indagó Diana al verlos solo a los tres.
Los padres de los muchachos guardaron silencio. Mientras entraban a la sala, Ángela con una mirada inquisidora conocía personalmente