Mundo ficciónIniciar sesiónSu lengua se desliza en mi boca, solo para hacer más profundo el beso, hasta que finalmente libera mi boca del deleite de su boca, solo para descender lentamente por mi cuello, dejando un rastro de besos que excita tanto mi cuerpo, que me aferro a él, para que su calor me ayude a sentirme mejor.
— No te atrevas a hacerlo, Reymond o te odiaré. Así que, vete. Aun puedes hacerlo, vete. — digo y él me sonríe.— Me tienes inm&oa






