Abrazo su cuerpo deseando que mis años de vida se pasen a su cuerpo, le doy besos en todo su rostro, implorando que esas muestras de afecto con las que ella soñó fueran tan importantes para ella que por eso se despertaría.
Pero, nada sirve para que ella despierte. Porque por mucho que me esfuerce en darle todo lo que me ha pedido y aseguré no darle, ella no despierta. Así que, con dolor, la dejo sobre el suelo, mientras golpeo el suelo intentando calmar mi frustración.
— ¡Debí ser yo! ¡Yo so