POV DE ISABELA
El zumbido del avión privado de la Fundación era la única nota constante en una partitura de nervios tensos y esperanzas frágiles. A mi lado, Aurora dormía con la cabeza apoyada en una almohada de seda, su respiración todavía asistida por un tanque de oxígeno portátil, pero por primera vez en días, el color de su piel no era el gris ceniza de los escombros, sino un rosa pálido que recordaba a los pétalos de las magnolias que Ethan y yo plantamos en el parque. Verla así, tan vuln