POV DE ETHAN NAVARRO
El aire del Mediterráneo debería haber sido un bálsamo, una mezcla de salitre y azahar que limpiara los restos de hollín que aún sentía en mis pulmones, pero para mí, el viento que soplaba sobre los acantilados de la Costa Brava se sentía como un susurro de advertencia. Habíamos aterrizado en Barcelona hacía seis horas y conducido hacia el norte, siguiendo una estela de migas de pan que mi madre, Margareth DeLacroix, había dejado caer hace tres décadas con la precisión de u