Gina abrió muy grande los ojos debido a las palabras soltadas por ese hombre.
—¿Qué quiere? ¿Cómo me encontró? – indagó ella.
—No te preocupes niña, yo se todo lo que hace mi hijo. Se donde está y con quien. No vendrá a molestarnos. Quiero hablar contigo— dijo el, entrando sin ser invitado.
—No se de qué— dijo ella cerrando la puerta— y tampoco lo invité a pasar. Está en mi casa, no hay nada para usted aquí.
—Te equivocas, bonita— la miró de arriba abajo, libidinosamente— hay muchas cosas que