Mundo ficciónIniciar sesiónGuadalupe no esperaba un giro tan grande.
La aparición repentina de Luna fue como una espina que le apuñaló el corazón.
Cuando el auto se detuvo, Sheila la llamó: "Srta. Aranda, hemos llegado".
Guadalupe apartó la mirada. "¡Está bien, buenas noches! Regresaré primero".
Cuando Sheila vio que la expresión de Guadalupe no había cambiado, se contuvo.
"Srta. Aranda".
Tan pronto como Guadalupe salió del auto, escuchó una voz familiar. Se dio la vuelta







