92| Atesorar recuerdos.
Pasaron la noche abrazados como nunca lo habían hecho, sintiéndose. Hicieron el amor despacio, con paciencia, deleitándose en cada una de las sensaciones, en sus olores, sus sabores y la calidez de sus cuerpos y se quedaron dormidos abrazados y desnudos y los sueños de Helene fueron pacíficos.
Soñó que Brenda le acariciaba la mejilla, con ternura, no le dijo nada pero Helene entendió que la perdonaba, luego se iba volando en un avión hacia el cielo y ella se quedó en la tierra con una sensación