111| La bodega. Parte dos.
Todo el cuerpo de Carlo se tensó de golpe, las luces brillaron sobre el alto techo y la alarma resonó por todo el lugar.
— tienes que salir de ahí ¡ahora! — le gritó Itsac — los puntos de calor se mueven, van a entrar al menos seis hombres — Carlo respiró profundo, ya estaba ahí, no podía perder la oportunidad, así que salió corriendo con toda la habilidad que tenía, recordando el entrenamiento de su niñez, tomó la reja que había pateado y la puso sobre la entrada del ducto de ventilación, lueg