Lucrecia estaba sorprendida con el retiro y con todo el trabajo y esfuerzo que había significado para Alonso el cual no es fan del yoga, la meditación ni las energías. Había trabajado duro en cumplir con las metas.
Llevaban un día en silencio absoluto. Lucrecia tomó una ducha y fue a vestirse. Todo se sentía tan diferente dentro de ella. Esa paz, esa felicidad, se sentía mejor que con años de terapia.