Lucrecia corrió hacia los niños y Alonso les vio a lo lejos, estaba tan molesto como agradecido de que estuvieran vivos. Los papás de los otros niños ya habían llegado, una mujer veía de mala manera a Alonso.
—¿Su hijo tiene algún morete?
—Lucrecia no sabes lo que pasó...—susurró Alonso
—No me importa.—Declaró Lucrecia. — &ie