Subí las escaleras, mientras rozaba con mis manos el pasamano, recordando nuestras peleas y encuentros amorosos con Arthur, todo en esa casa me lo recordaba y siempre iba a ser así.
—Ivanna, por qué peleamos por estupideces como estas.
—No son estupideces, Arthur. Compraste un auto de alta gama nuevamente ¡Tienes una maldita flota de autos, hombre! ¿Para qué quieres más? Hay gente que no tiene qué comer en el mundo y tú llegas con un auto nuevo cada año, ya van dos, a parte de los que tenías an