Mi hija no quiso separarse de mi padre en todo el dia, mirandola Alejandro con una sonrisa, de lo orgulloso y feliz que estaba de poder estar con su primogénita.Por la tarde mi madre ayudó a su nieta a cambiarse de ropa, pues querían llevársela a que conociera la ciudad donde nació su madre, según mis padres. Al irse mis padres con mi hija, Alejandro y yo nos quedamos solos, sentados en el sofá del salón,tumbandome poniendo mi cabeza encima de las piernas de mi ex. Alejandro se levantó del sofá