Durante el viaje mi hija se quedó dormida en el coche, pero aun nos faltaban unos cuantos kilómetros para llegar a Santiago de Compostela, cuando nos pilló una tormenta de agua muy fuerte, Alejandro tuvo que reducir la velocidad por la intensidad de agua que caía.
—- ¿El hotel donde estuvimos?¿o prefieres que siga conduciendo con esta agua? —- preguntó Alex.
—- Prefiero que paremos, estoy nerviosa porque no se ve la carretera, y no quiero que tengamos un accidente —- respondí.
—- Esta bien, no