Nos levantamos de la cama y nos metimos los dos en la ducha, después de la noche que tuvimos y lo que hace un momento habíamos estado haciendo, sudamos demasiado para directamente ponernos el bañador. Una vez que ya estuvimos listos, nos fuimos al jardín viendo a Antonello y a mi amiga, desayunando.
—- Buenos días pareja, espero que hayáis dormido algo, porque los ruidos que haciais anoche, no eran del vecino de enfrente —- nos dijo Paula.
—- La culpa es tuya, ¿que tenía la copa de vino que me