Nos fuimos los cuatro al jardín como mi amiga Paula quería, Antonello empezó a hacer lo que más le gustaba a él, una barbacoa mientras Giovani nos servía el vino y a la embarazada su zumo. Estuvimos cenando los cuatro como si nada nos hubiera pasado, como si el tiempo no hubiera corrido entre nosotros, riendo, comentando, hablando, pero yo quería saber más.
—- Giovani, al final ¿cogistes tu herencia? porque el coche que he visto en la puerta aparcado, vale muchísimo dinero —- le pregunté.
—-- S