--- Ana Teyssier ---
Cuando llegamos a casa, me sentía aturdida, no entiendo por qué acepté, me siento rara, no debí hacerlo, debí pensarlo mejor, más bien, no, no tengo nada que pensar. El señor Müller no es un hombre para mí, ¡Demonios! ¿En qué me acabo de meter?
Estoy perdida en mis pensamientos, lucho entre lo que debería y lo que es, no sé cómo explicar lo que salió de mi bocota, no quiero arruinar mi estabilidad, digo, llevo dos años sin nadie y de todas las personas en las que me podría f