--- Dominik Müller ---
Ana y yo regresamos de la cena, esa horrorosa cena a la que no debí asistir, pero que lo hice por obligación.
Al final, Ana viene de regreso a casa conmigo, esta mujer me sorprende, lleva esos enormes tacones, sé que está cansada, pero para nada se quitó esas malditas cosas, camina con dificultad, creo que ha bebido demasiado, pero trata de mantenerse de pie.
En un acto que no ve venir, la volteo, la miro y le digo:
- ¡Dios, Ana! Si esos tacones te están matando, ¿Por qué