--- Héctor Plourde ---
A regañadientes acepté venir. Mis salvadoras fueron la mamá y abuela de Ana, quienes han adoptado a Jude casi como nieta.
El fin de semana llevé a Jude con ellas, por alguna razón salió a relucir el tema de que tenía que viajar por un día completo a Nueva York, ellas se miraron y entendieron mi dilema.
Ambas mujeres se ofrecieron a cuidar de Jude por ese día entero, así que, pensé que si alguien era adecuado para cuidar a mi niña, esa persona sería la mamá y abuela de Ana