Me quedé por un momento inmovi sin saber que hacer, pues aquello me cogió de sorpresa, hasta que sentí la mano de Duncan en mi hombro, susurrandome en el oído.
—- Venga mi amor, vámonos, aquí ya no tienes nada que hacer — me dijo.
Me fui a mi dormitorio, cogí mi bolso y el móvil que lo tenía encima de la mesilla, marchando hacia la entrada de a casa que era donde Duncan ya me estaba esperando, Duncan abrió la puerta marchandonos hacia donde estaba su coche, cruzando nuestras miradas Mario que e