Estabamos los dos en el último rincón del jardín mirándonos Mario y yo, sin saber que responder, los tres días que pasé en Dallas con Duncan sabía que nunca los iba a olvidar, pero había ciertos nubarrones que no me acordaba que había hecho. Así que ¿qué explicación le iba a dar a mi marido?
—- Mario por favor, déjame no ocurre nada, solo que han sido tres días de mucho trabajo, y estoy muy cansada, solo eso sucede — le menti
—- Por favor Janine, dime que no has dejado de quererme, eso me mata