Los días fueron pasando y mi embarazo seguía bien, a parte del mal genio que Kevin tenía, todo iba adelante, sin ningún problema. Aunque no podía salir de mi casa, cuando venía a casa mi esposo, nos íbamos a pasear o me invitaba a comer o cenar en algún restaurante. Pero una noche que estabamos los dos tranquilos cenando en un buen restaurante, vi entrar en el local a Mario acompañado de una mujer, en principio me quedé algo impactada, hasta que Mario y yo cruzamos nuestras miradas.
—- Perdonam