Ese dia no volvimos a ir a casa, después de salir de la clínica nos fuimos a comer a un restaurante, después de comer, Mario pidió café y postre esperando a que se hiciera la hora de ir al FIV donde la ginecóloga nos dijo que podían hacerme un invitro con solo esperma X.
Mario pagó la cuenta del restaurante marchandonos hacia la calle, subiendo al auto para dirigirnos hacia la clínica. Al llegar nos acercamos a la recepción donde había una mujer muy simpática que nos recibió con una sonrisa.
—-