La felicidad que siento día a día nadie me la puede arrancar tan fácilmente. No hay segundo del día que no me sienta la mujer más dichosa de este mundo. Todas las piezas de mi vida que creía sueltas y perdidas, están encajando una a una en su correspondiente lugar, haciéndome ver que todavía tengo mucho por vivir.
Hago el trabajo de mis sueños, mi madre ahora sonríe con mayor frecuencia y en su rostro ya no hay tanta preocupación como antes. Mi relación con Gabriel está en lo más alto de la mon