Como un reloj, y todavía ligeramente ebrio, el cerebro de Liam lo despertó poco después de las 3:00 AM.
Pero a diferencia de todas las otras veces en el pasado, cuando se despertaba listo para afrontar su día, hoy se levantó reseco, convencido de que había estado muerto durante más de un siglo.
Cada parte de su cuerpo le dolía, y además tenía un tremendo dolor de cabeza.
Gruñó cuando abrió los ojos y vio un sensual cabello castaño extendido sobre su brazo.
Era Edén. Su infierno. Su paraíso.