Los jardines botánicos se encontraban en la parte norte del Castillo de Piedra y, en un buen día, habrían tardado menos de diez minutos en llegar desde Industrias Van Holt. Pero tardaron casi el doble porque, cuando salieron de las habitaciones de la doctora, todo mundo estaba fuera, haciendo sus recados matutinos.
Cuando llegaron, el lugar estaba casi lleno. Había gente en sus mantas de picnic con sus cestas de mimbre por todas partes. Otros estaban en sillas de acampar bajo grandes sombrilla