Bruno sabía que su hija no estaba siendo sarcástica.
—Sólo me preocupo por ti, ya lo sabes.
—Lo sé, pero no es necesario. He sobrevivido por mi cuenta todos estos años, ¿no?
Ya era adulta, por el amor de Dios.
Pero el hombre se sintió más culpable al oír aquello.
—Es porque tuviste que sobrevivir sola sin mi ayuda por lo que me siento culpable, Sofía. Lo único que espero es que por fin encuentres un buen joven para que pueda protegerte cuando yo no esté.
—Entonces te has equivocado, papá. Hoy