Cuando Sofía entró en el salón, Bruno aún estaba furioso por su conversación con Paloma. No había previsto lo atrevida que era, hasta el punto de haberle rogado por la vida de Leo.
Sofía se dio cuenta de lo enfadado que estaba su padre y le preguntó amablemente:
—¿Qué pasa, papá?
Sólo entonces Bruno volvió en sí:
—No mucho, sólo Paloma. Me pidió que perdonara a Leo. No entiendo de dónde sacó tanta confianza.
—No tiene sentido rumiarlo. Nunca entenderemos la mente de la gente.
Los Cruz eran imp