—¿No conoces a Mari? —preguntó Sofía incrédula.
Ni siquiera ella podía creer lo que estaba diciendo, pero la respuesta de Julio daba a entender que no tenía ni idea de quién era María. Rápidamente, él recuperó la compostura y espetó:
—¿Quién es? ¿Por qué iba a perder el tiempo en conocerla?
—Julio, ¿qué te pasa? Mari es mi mejor amiga, ya la conoces. ¿Por qué reaccionas así ahora?
Parecía como si nunca hubiera conocido a María, y Sofía no podía entender cómo se había llegado a esta situación.
L