—Soy su mejor amiga, así que debería tener derecho a darte las gracias en su nombre. Después de todo Mari y tú no sois tan amigos —dijo Sofía mientras avanzaba y levantaba a María de la cama.
Para alguien que había practicado artes marciales levantar a María no suponía un gran problema e incluso le pareció bastante fácil.
Sus palabras fueron como una bofetada para Jaime, y su gesto se volvió brusco de pronto.
—Si realmente eres su mejor amiga, deberías protegerla en lugar de dejar que acabe en e