Ernesto asintió. Sin previo aviso, su tono se volvió cortante:
—Como se han divorciado, no están hechos el uno para el otro. Es mejor que en el futuro mantengáis las distancias.
—Señor César, esto es un asunto entre Julio y yo. Usted se está entrometiendo demasiado.
Ya estaba enfadada con Julio y oír a Ernesto decir eso sólo la enfureció más.
—Julio es un buen chico. Es una persona capaz que conoce sus límites. Tengo muchas esperanzas puestas en él, y no quiero que le molesten.
A Ernesto no le