A la mañana siguiente, cuando Sofía salió de su habitación, la cocina estaba impregnada de un delicioso aroma a desayuno.
La única persona que habría venido tan temprano a cocinar para ella era Julio. ¿Estaba aquí?
Sofía fue a la cocina y, para su sorpresa, encontró a Camila en la estufa.
—Buenos días, Sofía. El desayuno está listo—Camila apagó la estufa, emplatando tocino y huevos.
Sofía la miró sorprendida. —¿Sabes cocinar?
—Sí—Camila asintió. No era gran cosa para ella.
Sofía, por su pa