—no estaba...—Camila balbuceó.
—No me lo pidió, me ofrecí voluntaria—explicó Sofía.
Julio la miró con curiosidad y respondió en tono amable: —Muy amable.
—¿Por qué? ¿Hay algo malo en mi decisión? —preguntó Sofía, empezando a irritarse por la actitud de Julio hacia Camila.
Los tres continuaron comiendo en medio de un ambiente tenso. Fue especialmente duro para Camila, que sentía que el aire era tan denso que podía cortarlo con su cuchillo.
—No te metas en los asuntos de Romeo. Yo me encargo—dijo