Capítulo 9. ¿Se lo dijiste?
El hombre miró a la pareja besándose. Sonrió y continuó su camino, mientras Julián estaba más quieto que una estatua de mármol, sus labios quemaron ante el roce de los labios de Natalia; sin embargo, su mente pronto comprendió que era solo una medida desesperada para salvarse de ser descubiertos.
—Lo siento —murmuró Natalia al alejarse de él, su rostro quemaba por la vergüenza que estaba experimentando en ese momento.
—Vámonos de aquí —le urgió Julián, la tomó de la mano y la llevó hasta donde