Capítulo 34. Un bebé arcoíris
Julián caminó de regreso a la sala de espera donde Samuel aguardaba por él y quién se puso de pie al verlo aparecer. La preocupación embargó al vaquero mayor al ver el rostro de su hijo y por un momento se temió lo peor, por un momento imaginó que la desgracia volvía a cernirse sobre aquella pobre mujer.
—Julián —lo llamó, incapaz de guardar silencio, dispuesto a darle el hombro a su hijo si lo necesitaba.
—Estoy, sorprendido —susurró él aún en shock.
—Sea lo que sea que te ha dicho el médico,