Capítulo 13. Tus hijas desaparecieron
«Ayuda»
«Ayuda»
«Ayuda»
Julián miró de un lado a otro, tratando de averiguar si las niñas habían llegado solas o alguien las ayudó a llegar o dejó abandonadas a su suerte a esas horas de la noche, que empezaba a enfriar y ellas no tenían nada más que sus pijamas para dormir.
—Por favor, señor, ayúdenos —suplicó Estela con el cuerpo tembloroso. Ella se aferraba a su hermana y quizá no era por miedo, sino porque protegía a la pequeña con su propio cuerpo.
Julián apartó el filo del machete y estir