El fuerte sonido de la lluvia golpeando mi ventana, me despierta. Durante unos segundos, todavía entre dormida y despierta, pienso que hay música sonando en algún lugar, algo suave y constante. Pero luego, al abrir los ojos, me doy cuenta de que no es más que la lluvia y la resaca jugándome una mala pasada.
Me muevo un poco en la cama, intentando apartar la sensación de pesadez. Pero no es una sensación. << Ay Dios >> Abro los ojos de sopetón y busco el peso sobre mi cintura. Es Diego. Su brazo