Capítulo 16.2
Caí rendida en sus brazos y me dormí, como hace mucho no lo hacía, exactamente desde Colombia...

Desperté sintiendo besos en mi cuello y vino a mi mente, como una cachetada, lo de anoche.

Era él. Volteé a mirarlo casi con alivio. ¿Quién más podría estar en este momento?

Él notó mi cara de sorpresa.

—¿Esperabas que fuera alguien más, piccola?

«Dios… ese pecho, está sin camisa y con el cabello mojado.

¿Se bañó en qué momento?

Aunque podría verlo siempre.

Espera… está sin camisa y yo desnuda.
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