Caí rendida en sus brazos y me dormí, como hace mucho no lo hacía, exactamente desde Colombia...
Desperté sintiendo besos en mi cuello y vino a mi mente, como una cachetada, lo de anoche.
Era él. Volteé a mirarlo casi con alivio. ¿Quién más podría estar en este momento?
Él notó mi cara de sorpresa.
—¿Esperabas que fuera alguien más, piccola?
«Dios… ese pecho, está sin camisa y con el cabello mojado.
¿Se bañó en qué momento?
Aunque podría verlo siempre.
Espera… está sin camisa y yo desnuda.