Dante me llevó de camino a casa.
Se veía más que furioso.
Cuando habló con el doctor, le pregunté muchas cosas sobre las posibles situaciones que podrían pasarme y por las que pude haber estado en riesgo.
Aunque el doctor dijo que, de alguna forma, lo peor había pasado, solo lo sabríamos con los exámenes.
Llegamos a la casa y fuimos a la cocina de la panadería, donde estaba mi tío haciendo los postres.
Olían deliciosos.
Mi tío estaba más que molesto, preocupado.
Cuando Dante le contó todo l