Llamo a Rosamund desde el pasillo.
Contesta al primer tono.
—Camila Reyes —digo—. Se inscribió en el Conclave hace seis meses como representante de Lunare a través de vuestro proceso de admisión.
Un silencio.
No es el silencio de alguien que no sabe nada. Es el silencio de alguien cuya mente está repasando a toda velocidad lo que sabe y lo que se le ha escapado.
—Yo la admití —dice Rosamund en voz baja—. Presentó documentación válida. Verificación genética. Una declaración de linaje. —Una pausa