CAPÍTULO 72: LA CAÍDA DE UN ALFA
Rosie
Mi loba aúlla, un lamento desgarrador que parece rasgar el aire, pero no dejo que esa agonía me paralice. Kelan está tirado en el suelo, inmóvil, su sangre oscurece la tierra bajo él. Verlo así me destroza, pero no puedo permitir que Axel vea mi dolor. Si lo hace, lo usará contra mí.
—Vamos, Rosie —dice con su tono insolente, y la voz fría y calculadora como siempre—. No quiero matarte. Después de todo, fuiste parte de mi manada alguna vez, y además, de mu