CAPÍTULO 103: EL PRECIO DEL ALFA
Erik
El aroma metálico y espeso de la sangre se adhiere a mis fosas nasales como un veneno que corroe mi alma. No es solo un olor, es un grito que me perfora el pecho, un anuncio cruel de lo que acaba de ocurrir. Y lo sé.
Sé lo que voy a ver antes de girarme, pero eso no impide que el impacto me destroce. Dos cuerpos yacen en el suelo, inmóviles. Rosie y Kara.
Kara no me importa en lo más mínimo. Sabía que no se iba a quedar sin hacer nada. Esta es su venganza p