Alice estaba sentada en su cama observando a Scott, que estaba mirando por la ventana perdido en sus pensamientos. Sabía que lo único que deseaba era que ella y su bebé estuvieran tranquilos, pero verlo tan callado le quitaba por completo la paz.
Se levantó de la cama aprovechando que estaba distraído y pasando un brazo a su alrededor para abrazarlo. Sintió como se tensaba, pero no tardó en volver a relajarse, y ella apoyó la cabeza en su espalda.
–Deberías volver a la cama amor, ya sabes que