Scott estuvo toda la noche sin apartarse de Alice, con la cabeza tumbada sobre la cama y una mano sobre su vientre. No podía dejar de mirarla, estaba loco por verla con su pancita de embarazada.
Alice hizo un movimiento con la mano que llamó su atención y sintió un nudo en la garganta, y cada uno de sus músculos se tensaron por la ansiedad. No era así como imaginaba ese momento en sus vidas.
–Scott…–Alice susurró, tenía la garganta seca y Scott no tardó en darse cuenta.
Se levantó con prisa y