- ¿Se puede saber qué demonios haces aquí? –le vuelve a preguntar Nate
- Hasta donde sé, esto es un lugar libre, las personas pueden entrar y salir cuantas veces lo deseen. Aunque no te lo creas, tú no eres el dueño de toda esta ciudad, Nate. De todas formas, no es que este sea uno de mis lugares preferidos para venir, es el cumpleaños de mi sobrino y no me quedó otro remedio que venir
- Sí, ya sabemos que los niños no son tu fuerte –le respondo recordando el día en que hizo llorar a Alma ju