A la siguiente mañana el sol entra a caudales por las ventanas acompañado del canto de los pájaros.
- Buenos días, preciosa –me dice Nate sonriendo
- Buenos días
¿Desde cuándo habrá estado despierto mirándome mientras dormía? Mis mejillas se tornan rosadas solo de pensarlo y luego rojas cuando comienzo a recordar la noche anterior.
EL ruido de unas llaves hace que los ojos de Nate se abran de par en par al igual que su boca y no tenga oportunidad de decirme nada más. Se sienta justo cuando la