EMMA
Los gritos de sorpresa y los flashes de las cámaras inundan el salón. La policía entra en tropel, y yo me quedo congelado mientras los agentes caminan con firmeza hacia Victoria Blackthorne.
A pesar de que siempre ha tenido esa aura de control y elegancia, ahora parece vulnerable, tensa, como una estatua a punto de desmoronarse.
—¡Esto es un error! —grita, su voz se quiebra en los bordes mientras intenta mantener la compostura. Su rostro, siempre impecable, está rojo de rabia, y sus manos