Emma
Respiro hondo mientras Melissa y yo nos acomodamos en el asiento trasero del auto. Roco , el gigante de casi dos metros, ocupa el lugar del conductor, su presencia imponente no pasa desapercibida.
Fue enviado por Damian para protegerme desde esa misma mañana, algo que me inquieta y al mismo tiempo me alivia. Pero a Melissa no le basta, por eso ha insistido en acompañarme.
El auto se detiene frente a la casa que alguna vez consideró mi hogar. Mi corazón late frenético al ver que el carro de