Desperté entre el medio del ahogamiento. Necesitaba tanto respirar, llevar un poco de aire a mis pulmones y soltar todo ese aire que se me está siendo robado, pero ese firme agarre en mi cabello me sometía rudamente, y no tenía ninguna intención de dejarme ir. A penas si podía tomar un respiro en lo que sacaban mi cabeza de una pileta de agua con sangre. Incluso tosía, pero volvían a meterme hasta que mis oídos se llenaran de agua y quedara sorda. Parecían eternos los segundos en los que me dej