La sostuve por la cintura a modo que no fuera a caerse, pues se ve débil y un poco más delgada de lo que recuerdo. Ese sentimiento de culpabilidad se instaló en mi pecho al verla tan frágil y quebrada frente a mis ojos. Me había demostrado ser una mujer fuerte, orgullosa y que no se rendía ante nada, pero ahora mismo luce como una palomita en pésimas condiciones. Si hay alguien que comprenda el infierno que se vive con ese infeliz, esa soy yo, porque también lo viví en carne propia hace muchos